divendres, 30 de gener de 2009

Comunicado de la asamblea de Valencia

• Los estudiantes de las diferentes asambleas interrumpieron la sesión del Consell de Govern donde se aprobaban los nuevos grados, consideramos que el proceso de elaboración de los mismos ha sido
insuficientemente democrácrito
• Insistimos en la falta de debate social y en la necesidad de paralizar el proceso un año para que la comunidad universitaria al completo participe en la reforma

(Valencia, 29/01/09)

Esta mañana, alrededor de un centenar de estudiantes pertenecientes a las distintas asambleas de la UV nos hemos concentrado en nuestro rectorado con el objetivo de paralizar la sesión del Consell de Govern donde se aprobaban las nuevas titulaciones adaptadas al Proceso de Bolonia. En primer lugar, bloqueamos la entrada de la Sala de Juntas pacíficamente, impidiendo la entrada de los miembros del Consell. Más tarde, los responsables académicos decidieron trasladar el lugar de reunión, y una vez enterados del nuevo emplazamiento irrumpimos en el mismo para detener la sesión.

Desde la Asamblea de Estudiantes de la UV denunciamos el proceso que ha guiado la elaboración y
aprobación de los nuevos planes docentes. Lejos de fomentar la participación de toda la comunidad universitaria (que engloba profesores, investigadores, alumnos y PAS), la pauta que ha imperado ha sido el secretismo y la falta de consenso y democratización. Por eso mismo sospechamos de la actitud de la Universitat de València al convocar un pleno extraordinario dedicado a aprobar muchos de los grados de la reforma en época de exámenes y en jueves (cuando venía haciéndose normalmente el último martes de cada mes).

Los criterios economicistas de la ANECA siguen siendo perjudiciales para muchas titulaciones, en especial para las humanidades. Pero, más allá de esto, sostenemos que tanto la precipitación con que se está llevando a cabo la adaptación como la escasa inversión en universidad pública han influido en que, más allá de la opinión de cada particular respecto al Plan Bolonia, la integración concreta de la UV al EEES sea perjudicial para la mayoría de titulaciones en dicha universidad. Integración que en ningún caso es consecuencia de una normativa europea irrevocable, sino de un decreto ley impuesto por el gobierno español al que cada universidad habría de adaptarse, desmontando uno de los preceptos básicos de la reforma: la homogenización de los estudios. Por ello, lo coherente era interrumpir esta sesión, con vistas a pedir una moratoria de un año para debatir con calma la reforma y lograr un consenso entre toda la comunidad universitaria que beneficie a la sociedad en general y al sistema universitario público en particular. Sabemos que la reforma tiene los suficientes puntos negros como para que lo sensato sea una paralización cautelar que implique un debate social satisfactorio para todos los afectados. Nuestra reprobación a las nuevas titulaciones, pues, está en sintonía con nuestro rechazo a una reforma que consideramos mercantilista y elitista; por ello, insistimos en la necesidad de paralizar la reforma y debatirla ampliamente, para superar el déficit democrático que ha guiado el proceso.

Ante la criminalización del movimiento reiteramos el carácter pacífico de las acciones. Los métodos utilizados no han sido violentos y no ha habido ningún tipo de agresión. El bloqueo a la entrada de la Sala de Juntas ha sido pacífico y la irrupción en la sesión del Consell sólo ha contenido ruido y gritos de consignas.

Condenamos abiertamente la ruptura de documentos por parte de un miembro de la asamblea que en ningún es representativo de la voluntad general. Por otra parte sostenemos que la falta de democracia, transparencia y diálogo ha sido la tónica que ha gobernado la reforma desde que se emprendió. Recordemos, en primer lugar, que es la primera reforma del sistema universitario español que ni siquiera se discute en el Parlamento. Del mismo modo, cada rectorado - siguiendo las pautas de la ANECA, organismo extrauniversitario que utiliza criterios economicistas (recursos humanos, recursos materiales, TIC,…) para validar las titulaciones - ha impuesto sus criterios sin consultar la opinión de la comunidad universitaria.

En cuanto a representación estudiantil en los órganos de gobierno de la Universitat, denunciamos que es tan mínima que es imposible que la voz de los estudiantes sea tenida en cuenta en el Consell de Govern. Por ello, insistimos también en la celebración de un referéndum que recoja la opinión de la comunidad universitaria al completo. Si, según el equipo rectoral, las voces críticas somos una minoría, ¿por qué se niegan a realizar la consulta? Así pues, se impone la necesidad de un plebiscito que legitime democráticamente una reforma tan importante.